Ante los escombros de sus casas y el pánico de réplicas del terremoto, que sepultó a vecinos y familiares, centenares de habitantes de Juchitán de Zaragoza, en el sur de México –cuya costa oriental fue golpeada este sábado por Katia–, pasan las noches a la intemperie y sin saber qué será de ellos.

“Toda la casa de enfrente se vino abajo y la de atrás también, y nosotros perdimos todo”, relata Gabriela Ortiz, una de las damnificadas en Juchitán, el municipio más afectado por el movimiento telúrico de 8,2 en la escala de Richter que ya ha sido catalogado como el más virulento del último siglo.
Ortiz vio cómo, frente a sus ojos y en cuestión de segundos, el terremoto se llevaba todas sus pertenencias y ponía en riesgo su vida y la de los suyos. “Fue horrible, siento impotencia”, reconocía este jueves con lágrimas en los ojos junto a su hermano menor y su tía.

Sentada en un sillón frente a su antiguo hogar, a la intemperie y ante un calor que no da tregua ni de noche, Ortiz montaba guardia frente a su morada en este humilde municipio del sureño estado de Oaxaca.

El terremoto, el “mayor registrado” en los últimos 100 años, según el Gobierno, ha dejado hasta el momento 65 muertos, 250 heridos y 159 municipios con declaración de emergencia. Hasta 46 personas murieron en Oaxaca (sur), 15 en Chiapas (sureste) y 4 en Tabasco (sureste).

CON INFORMACIO DEL DIARIO EL TIEMPO.COM

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *